La alimentación ha sido una de las necesidades y preocupaciones fundamentales del ser humano y uno de los factores determinantes de la formación y progreso de las sociedades. El interés por conocer los valores nutritivos de los alimentos comenzó antes del inicio de la civilización y ha continuado de manera progresiva en todas las épocas. La selección de los alimentos se hizo primero con el propósito inicial de satisfacer el hambre y estuvo condicionada por la existencia de alimentos. La nutrición por ende, es tan antigua como la búsqueda de alimento por el hombre, pero la ciencia de la nutrición y el interés por incorporar los alimentos como elementos curativos es más reciente. Actualmente poseemos una gran cantidad de conocimientos científicos con respecto a los alimentos que nos podrían guiar con bastante certeza en la tarea de establecer unas recomendaciones sobre alimentación más saludable para las distintas poblaciones actuales.

La preocupación del ser humano por seguir una alimentación saludable y por llevar a cabo dietas para purificar el organismo no es nueva. El actual significado de la palabra dieta, referido exclusivamente a la privación de ciertos alimentos, refleja sólo un aspecto del concepto clásico del término, pues δίαιτα, en griego, y diaeta, en latín, se referían en sí a qué alimentos comer, pero sobre todo a cómo vivir, a cómo llevar una vida saludable en cuerpo y alma. La dieta implicaba seguir un género de vida saludable, que incluyera, por supuesto, una alimentación sana, pero también ejercicio frecuente, periodos de descanso, purgas habituales y baños. El papel de la dieta en la medicina antigua fue, ante todo, el de conservar la salud y el de prevenir la enfermedad, causada por la alteración del equilibrio interno. La dieta, pues, tenía la función de restaurar el equilibrio perdido, o de impedir, mediante su cumplimiento, que dicho equilibrio se quebrantara.

Para Hipócrates, la salud se logra por la justa proporción entre los alimentos ingeridos y los ejercicios físicos realizados, de manera que no se diera un desequilibrio, ni por exceso ni por
defecto de ellos. Por su parte, Galeno situó a la dieta en un lugar prominente dentro de su arte médica. Consideró que la dietética era el fundamento primordial de la terapéutica, pues sólo mediante un régimen de vida adecuado —alimentación, ejercicio, baños y descanso— se lograba mantener el equilibrio ideal de los humores corporales y, con ello, alcanzar y mantener la salud.

También en el campo de la naturopatía, Adolf Just, considerado como padre de la naturopatía, consideraba que: “Para recuperar y mantener la salud hay que atemperar el calor interno y acrecentar la energía vital. Para lograr este objetivo hay que utilizar los elementos vitales: aire, sol, luz, tierra, agua, frutas, verduras y semillas, considerándolos no como remedios higiénicos o medicamentos, sino como imperiosas necesidades de las condiciones vitales del organismo”.

Los grandes representantes de la naturopatía a lo largo de la historia, han utilizado la alimentación como un componente esencial en el camino hacia el restablecimiento de la salud. Si una correcta
alimentación no es tomada en cuenta, fallará uno de los mayores pilares de la práctica naturopática. Pero para ejercer una buena práctica alimentaria, es necesario el conocimiento profundo de las
ciencias de la nutrición y de los alimentos. Es importante saber reconocer la información verdadera y contrastada y dejar atrás conceptos e informaciones sesgadas que pueden confundirnos a la hora de elaborar la que será nuestra dieta o forma de alimentarnos, que será aquella que nos haga alcanzar los objetivos de salud deseados.

Combinar una buena práctica alimentaria, junto con hábitos de vida saludables y técnicas naturopáticas, puede ser la clave del bienestar tan anhelado por muchos. Aprender a alimentarnos mejor es algo que realmente está al alcance de todos. Podemos comenzar por acompañar el almuerzo con una ensalada repleta de vegetales crudos y frescos, sustituir dulces, galletas por fruta y frutos secos en crudo como snacks, y sustituir los zumos por la fruta entera, puede ser un primer paso para lograr el camino hacia sentirte mejor. ¿Qué aprenderemos en el curso de dieta y nutrición para naturopatía?
Este curso tiene el propósito de capacitar al alumno para dar pautas y consejos sobre alimentación saludable para aquellos usuarios a los que ya asisten con otra técnica naturopática. Con el fin de
mejorar su alimentación, salud y estilo de vida. Para ello deberán adquirir los conocimientos sobre la estructura y funcionamiento del sistema digestivo. Estudiar los distintos requerimientos dietéticos según el estilo de vida de cada usuario.

Comprender la clasificación de alimentos, así como los nutrientes que pueden aportar cada uno de ellos. Toda esta información la tendrán disponible en el temario facilitado, además de material audiovisual, y una gran cantidad de recursos que harán que todo el alumno interesado y con ganas de aprender, tenga a su alcance, toda la información necesaria para dar el cambio que necesitan en su alimentación y estilo de vida.

Sobre el curso
El curso de dietética y nutrición para naturopatía consta de 24 clases teóricas en vivo por videoconferencia (consultar horarios). A las clases se puede asistir online en directo, o ver la grabación de la clase a posteriori.
El material del curso contiene:
• Los manuales del curso en PDF
• 24 clases por videoconferencias
• Auto evaluación de cada tema y examen final
• Estudios científicos relevantes, vídeos de interés y foro donde realizar preguntas, dudas y aportaciones propias de cada estudiante.

Experiencia personal
Veronica NuñezTras años dedicándome a la naturopatía y a la alimentación como forma de mejorar la salud de las personas, he podido observar todo tipo de casos relacionados con la obesidad, hipertensión,
diabetes, cáncer, enfermedad cardiovascular y problemas articulares entre mis alumnos y clientes. Acompañar a esas personas en su camino hacia la salud han sido grandes retos durante todos estos años y he sentido una increíble gratitud y felicidad al ver cómo cuando las personas quieren mejorar, pueden hacerlo; simplemente necesitan una guía que les ayude y les acompañe, para poder dar lo mejor de sí mismos. Cuando las personas mejoran su alimentación, siempre hay una recompensa positiva por ello, pero han de estar bien informadas y asesoradas para comprender qué alimentos le van a aportar más salud, y cuáles de ellos se la restan. Y es aquí donde radica la clave del éxito.
Personalmente, hace años que me dí cuenta de esto. En mi segunda década de vida, no gozaba de buena salud, ni tenía un peso saludable ni la vitalidad que me caracterizaba en mi adolescencia. En aquella época podía ver cómo las personas que más quería a mi alrededor enfermaban inevitablemente, veía fallecer a mis abuelos arrastrando
enfermedades crónicas y mucho sufrimiento… y comencé a plantearme si inevitablemente eso era lo que nos esperaba… envejecer, tener una o varias enfermedades crónicas y morir sin poder hacer nada y estando hipermedicalizados sin ninguna alternativa. Todo esto me llevó a una crisis existencial en la que sentía que tenía que buscar alternativas para no acabar así, y fue entonces cuando comencé a cambiar mi alimentación, rompiendo con la tradición y la cultura alimenticia que había aprendido desde pequeña.

Tras cambiar mi alimentación, incluyendo más frutas, verduras, legumbres, cambiando los alimentos procesados por alimentos sin procesar (tal y como nos los trae la naturaleza) y ser más consciente de la importancia de cuidarnos física y psicológicamente, fue cuando comencé a sentirme joven, radiante, vibrante y llena de energía, vitalidad y positividad; mis dolores, malestar y problemas de salud desaparecieron en cuestión de días… en tan solo unos días de comer sano, todo cambia… y si comprendes que no se trata de hacer dieta, sino de cambiar tu estilo de vida y tu forma de alimentarte y lo aplicas en tu día a día, para siempre… entonces tu vida cambia, y tomas el
control de tí mismo y tu salud.

A partir de entonces y a joven edad, dejé mi anterior carrera profesional atrás, y comencé a formarme y aprender incesantemente sobre naturopatía, alimentación, y estilo de vida. Quien me
conoce sabe que suelo hacer las cosas poniendo el 100% de mi tiempo y energía en lo que me apasiona, y desde hace una década y como si fuera el primer día, sigo amando mi trabajo y pensando en hacerlo aún mejor cada día. Enseñar a los demás a comer sano, a crear un mundo mejor, más consciente, a cuidar el medio ambiente y lo que nos rodea, para mi no es un trabajo, es probablemente mi misión de vida.