Consumo de Soja y sus Beneficios y Perjuicios en Diferentes Aspectos por Verónica Núñez

La repercusión hormonal de la soja en la fertilidad masculina

 Últimamente escuchamos múltiples avisos a la hora de consumir soja en relación a la masculinidad de los hombres y sus efectos sobre ella. Así se ha emitido en varios medios de comunicación, pero ¿Qué hay de cierto en ello?

Aunque en este estudio se descubrió que la soja disminuía la concentración de esperma en el semen, no afectó significativamente al conteo de esperma. Pero, ¿Cómo puedes tener el mismo número de esperma pero en menor concentración? Esto es debido a un mayor volumen de eyaculación. La soja parece estimular la glándula prostática y produce una mayor cantidad de fluido al eyacular, sin embargo el conteo de esperma continúa siendo el mismo. Por lo que podemos deducir que el consumo de soja no reduce la cantidad de esperma masculino y por ende su masculinidad.

Bibliografía:

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Los genes BRCA del cáncer de mama y la soja

¿Porqué las personas que consumen más legumbres (alubias, garbanzos, guisantes, lentejas…) viven durante más tempo? Las personas que consumen más legumbres tienden a ser más delgadas, tener menor presión arterial, menor nivel de azúcar en sangre, colesterol más bajo, menores niveles de triglicéridos, mejores indicadores de función renal, y por lo tanto, no es una sorpresa que vivan mejor y durante más tempo. Pero sorprendentemente, el consumo de legumbres era más protector frente a la mortalidad general en mujeres que en hombres. Se pensaba que podía ser porque el cáncer (especialmente el cáncer de mama) era la mayor causa de muerte en la población de muestra (37% de la población femenina).

A día de hoy, ya se sabe que las supervivientes de cáncer de mama que consumen soja y sus derivados, tienen una reducción significativa de tener una reincidencia del cáncer, por lo que la soja tiene un efecto protector frente a la reincidencia del cáncer.

Un análisis de 2012 revisó los 3 estudios prospectivos realizados en humanos hasta la fecha y encontró que las mujeres que consumían más soja, tenían un 29% menos de riesgo de morir de cáncer de mama y un 36% menos de riesgo de reincidencia del mismo cáncer. Desde entonces un cuarto estudio ha sido publicado, y muestra los mismos resultados.

El consumo de soja está asociado con mayor supervivencia y menor incidencia en pacientes con cáncer de mama. Con una media de consumo de fitonutrientes por encima de 17 mg/día, que podemos encontrarlo en una taza de leche de soja, la mortalidad de cáncer de mama puede ser reducida en hasta un 38%

Aquí podemos ver la curva de supervivencia en cinco años.

Como podemos observar, la línea morada representa la supervivencia de mujeres con la mayor cantidad de consumo de soja. Tras 2 años, todas las supervivientes del cáncer de mama que consumían más soja, seguían todavía vivas, sin embargo, en aquellas que consumían menos soja entre 1/4 y 1/3 de ellas fallecieron. Y tras 5 años, el 90% de las asiduas al tofu y leche de soja permanecían vivas, mientras el grupo que menos soja consumía la mitad habían perdido la vida.

Podemos ver los mismos resultados si miramos la supervivencia de cáncer de mama y el consumo total de proteína de soja en vez del consumo de fitonutrientes (visto anteriormente)

¿Cómo funciona la soja para reducir tan drásticamente la incidencia de cáncer y aumentar la supervivencia de sus afectados?

La soja actúa volviendo a su estado normal los genes BRCA del cáncer de mama. El gen BRCA es un gen “cuidador”, es decir un oncosupresor, que quiere decir que es un gen supresor del cáncer responsable de la reparación del ADN. Mutaciones en este gen, pueden causar una rara forma hereditaria del cáncer de mama, popularizado por la decisión pública de Angelina Jolie de realizarse una mastectomía de forma preventiva, aunque sólo un 5% de estos genes son hereditarios. Por lo que el 95% de las víctimas del cáncer de mama, tienen sus genes BRCA funcionando, así que sus mecanismos de reparación del ADN siguen intactos.

Pero, si esto es así… ¿Cómo el cáncer de mama puede formarse, crecer, y esparcirse?

Esto ocurre porque la expresión de este gen queda suprimida por un proceso llamado metilación. El gen sigue presente, pero el cáncer ha encontrado una forma de desactivar dicho gen, potenciando el esparcimiento y metástasis del tumor. Y aquí es donde la soja entra en el juego…

Puede ser que la razón por la que la ingesta de soja está asociada con el aumento de supervivencia del cáncer de mama y su menor reincidencia es porque su contenido en fitonutrientes reactiva el gen BRCA y su protección frente al cáncer, eliminando la metilación sobre dicho gen. Esta era la hipótesis… así que se puso a prueba.

Hay tres tipos de cáncer de mama que podemos verlos como: MDA-MB-231, MCF-7 y MCF-10a, los cuáles podemos ver en la segunda columna, con una apariencia azulácea cuando el cáncer está activo. Y vemos que se torna marrón cuando los genes BRCA están activados y funcionando de forma plena (primera columna) suprimiendo correctamente la creación y proliferación de un tumor.

En la tercera y especialmente la cuarta columna podemos ver la activación y eficacia de los genes BRCA en la reparación del ADN y eliminación del tumor cuando el paciente con cáncer de mama consume soja. Este estudio fue realizado con un consumo de sólo una taza de soja al día, y aún así obtuvo resultados sorprendentes, indicando que el tratamiento con soja revierte la hipermetilación del ADN y restaura la expresión de los genes supresores del tumor BRCA-1 y BRCA2.

Por lo tanto podemos deducir que las mujeres, especialmente aquellas que tienen o han tenido cáncer de mama se pueden beneficiar del consumo de soja de forma regular.

Bibliografía

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Soja y menopausia

¿Realmente la soja es capaz de aminorar los síntomas de la menopausia? Ya que la evidencia está un poco confusa vamos a tratar este tema…

¿Qué muestran la mayoría de los estudios sobre el tema?

Se han realizado una docena de estudios sobre el consumo de soja y el bochorno o sofoco de la menopausia. En uno de los estudios se mostraba que el consumo de soja aumentaba los sofocos de la menopausia, tres de ellos no mostraban ningún efecto, pero los ocho restantes mostraban una reducción significativa de los sofocos de la menopausia en las participantes.

Es por dichos resultados (los 4 estudios que no mostraron ningún efecto positivo sobre los sofocos), por lo que podemos encontrar informaciones diferentes al respecto, pero siempre nos debemos de fiar de lo que indican la mayoría de ellos (en este caso los 8 restantes), por lo que podemos deducir que la soja sí que tiene un efecto positivo sobre los sofocos y bochornos que producen los cambios hormonales de la menopausia.

Bibliografía:

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Los efectos de la soja sobre la pubertad temprana 

La edad a la que las niñas comienzan con la pubertad y el periodo continúa en declive, es decir, que cada vez ocurre a menor edad. En el año 2010, unos investigadores publicaron un estudio con la participación de más de 1000 niñas en Estados Unidos y encontraron una mayor prevalencia de desarrollo de las mamas en niñas de entre 7 y 8 años comparado con el desarrollo mamario una década anterior.

Esto tiene una implicación psicosocial, pero también desde el punto de vista médico, la razón de la preocupación es porque aquellas que comienzan a desarrollarse a menor edad, tienen un mayor riesgo de cáncer de mama en la edad adulta, debido a la mayor exposición de estrógenos a lo largo de la vida.

Por cada año que se retrasa la pubertad, el riesgo futuro de cáncer de mama decrece en un 7%.

Hace un siglo, la edad media de comenzar con el periodo en niñas rondaba los 16 años, lo cual puede explicar el porqué el cáncer de mama es hoy en día una pandemia.

¿Qué contribuye al desarrollo prematuro en niñas? Un nuevo estudio del 2010 que siguió a 3.000 niñas, encontró que el componente dietético más importante era la ingesta de carne en las niñas del estudio. Cito literalmente “el consumo de carne observado entre 3 y 7 años de edad, fue fuertemente asociado al comienzo del periodo a una media de edad de 12 años y 8 meses”. “La tendencia en la bajada de edad de la menarquia coincide con la tendencia en el aumento del consumo de carne en las sociedades occidentales”.

El segundo y más potente predictor era el consumo de proteína animal en general, por lo que no sólo es la carne, sino que el pescado, huevos y lácteos también cuentan.

La razón por la que las niñas vegetarianas tienen un desarrollo en la pubertad más tardío (más normal), puede también estar asociado al consumo de soja. Un grupo de investigadores alemanes calculó que las niñas que bebían 2 tazas o más de leche de soja desarrollaban sus pechos una media de 8 meses más tarde que aquellas que no la bebían. Sin embargo la soja no obtuvo ningún efecto sobre el desarrollo de la pubertad en niños.

Con dichos datos podemos deducir que la soja tiene un efecto protector también en la pubertad.

Bibliografía:

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¿Cuánta soja es demasiado?

Hoy en día se sabe que entre 7 y 18 raciones de soja al día pueden neutralizar los efectos beneficiosos de evitar la proteína animal y aumentar también los niveles de IGF-1, y al mismo tiempo diversos estudios han encontrado que las mujeres que consumen más soja parece tener menor riesgo de cáncer de mama y mejores tasas de supervivencia tras el cáncer que aquellas que no consumían soja.

Podemos observar la tabla que resume los estudios hechos respecto a la soja y su relación con cáncer de mama, en el que 6 de los 8 estudios mostraron un beneficio sobre el cáncer de mama.

Entonces… ¿Cuál es el número mágico de raciones de soja que deberíamos de consumir para tener beneficios y sin tener los perjuicios de “demasiada soja”?

Según el estudio observado, podemos llegar a diferentes conclusiones:

Sabemos que entre 7 y 18 raciones de soja diarias son demasiadas ya que aumentan significativamente los niveles de IGF-1. En otro estudio sin embargo la ingesta diaria de 2 raciones de soja en forma de tofu, leche de soja, habas de soja, concentrado de soja encontrado en carnes vegetales, barritas de proteína de soja o proteína de soja en polvo, no incrementó estos niveles

Pero entre 2 y 7 todavía queda un amplio margen, así que si analizamos otro estudio que se realizó, mostraba que entre 5 y 10 raciones diarias tenía malos resultados aumentando IGF-1. Y por último observamos otro estudio hecho en Japón que aseguraba que 3 raciones de soja diarias eran seguras para no aumentar la hormona IGF.

Tras todos estos estudios con diversidad de resultados podemos concluir lo siguiente:

  • Las legumbres son un buen alimento que deberían formar parte de nuestra dieta diaria.
  • Como fuente de legumbres podemos incluir lentejas, garbanzos, alubias, guisantes y la soja también sería una excelente opción.
  • Debido a que su abuso puede tener efectos adversos, no se recomienda tomar más de 3-5 raciones diarias.

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